Reus es una ciudad muy pintoresca que muy pocos conocen por sí misma aunque tiene un gran interés. Algunos la visitan por su cercanía a Port Aventura, ya que está sólo a ocho kilómetros, otros la conocen de oídas por ser la ciudad natal de Gaudí, a pesar de lo cual ninguno de los maravillosos edificios modernistas de la ciudad ha sido proyectado por él, como la Casa Navás, obra del arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner, por encargo de su propietario, Joaquim Navàs Padró y que constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura modernistacatalana.
Reus es un lugar con múltiples accesos y posibilidades y viajando por la península es muy fácil acabar en Reus por una causa u otra; por un lado constituye una de las ciudades con gran movimiento comercial y cultural de Cataluña, sin ser de las grandes capitales (cuenta con unos cien mil habitantes), está bien comunicada y dispone de aeropuerto internacional, está a sólo diez kilómetros de la Costa Dourada y a poco más de una hora en coche a Barcelona. Todo esto contribuye a que sea una ciudad muy visitada, especialmente en temporada turística.
Reus se hico famosa hace años por su producción de brandy y hoy en día mantiene su industria licorera, de cavas y vinos pero es mucho más conocida por su actividad cultural y su fiestas populares. A partir de junio empiezan sus fiestas y las calles y plazas se convierten en algo muy vivo, con música en directo, espectáculos teatrales y castellers (las famosas torres humanas tan típicas).
Y en cuanto a su actividad cultural, Reus celebra varios festivales importantes al año, pero tres de ellos destacan por poseer carácter internacional: El Trapezi, la Feria del Circo en Cataluña al que acuden más de cien compañías, un millar de artistas y decenas de programadores, lo ue lo convierten en una auténtica referencia; dura cinco días, durante las cuales toda la ciudad se convierte en una gran carpa y un espectáculo.
El Cos, Festival Internacional de Movimiento y Teatro Gestual de Reus se celebra cada otoño; bajo este título tan largo se esconde un fabuloso festival de mimo que se extiende por todas las calles y plazas de la ciudad. Y por último el Festival Internacional de Cortometrajes, aunque no són los únicos festivales de Reus, hay muchos más, como el festival de Jazz, pero estos tres son los más destacados.
Medina del Campo es una antigua ciudad de Valladolid, la segunda en importancia de la provincia, sus orígenes prerrománicos y su pujanza como centro mercantil durante siglos, la han dotado de un patrimonio histórico excepcional, presidido por el imponente castillo de La Mota.
Situada en el centro de una amplia llanura, al sur del Duero, prácticamente ocupa el centro de Castilla y León, por el que pasaban las rutas principales de comunicación de la península, lo que la convirtió en un importante centro de intercambio de materias primas: a sus ferias acudían mercaderes de toda Europa.
Su importancia y riqueza durante los siglos XV y XVI perdura hasta nuestros días en forma de legado patrimonial, declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1978. Su centro histórico y vital está en la Plaza Mayor (hoy Plaza Mayor de la Hispanidad), un espacio enorme donde se celebraban las ferias -en la que cada gremio contaba con su espacio- rodeado por edificios con soportales y en la que confluyen los tres edificios más representativos de poder: La Casa Consistorial, La Colegiata de San Antolín y el Palacio Real, además de lugares históricos, como la casa donde murió Isabel la Católica.
Aunque el edificio más destacado es el Castillo de La Mota, que fue archivo de la corona de Castilla y prisión del Estado. Es un edificio del siglo XV, de estilo gótico mudéjar que se asienta sobre el antiguo asentamiento de la ciudad en el siglo XI, que fue fortificado hasta independizarse de la villa. De planta trapezoidal, está construido en ladrillo, su muralla data de la época de los Reyes Católicos, tiene un gran patio de armas central y una impresionante “Torre del Homenaje” de casi cuarenta metros de altura, rehabiliatada recientemente. En conjunto, su estructura defensiva era bastante original para su época. Se considera uno de los castillo medievales mejor conservados de Europa.
Ainsa es una pequeña y antigua villa situada a los pies de los Pirineos, a casi 600 metros de altitud y rodeada de montañas. Su entorno natural es bellísimo, está entre tres Parques, el de Ordesa y Monte Perdido el de los Cañones de la Sierra de Guara y el de Posets – Maladeta. Además es un punto estratégico de varias rutas turísticas de Aragón.
Ainsa fue capital del antiguo reino de Sobrarbe, que fue incorporado a la corona de Aragón en el siglo XI, por lo que ejerció un papel importante durante la reconquista, también le fueron concedidos importantes privilegios durante la Edad Media, lo que la convirtió en un importante centro comercial. Su posición estratégica y geográfica la situó en terreno fronterizo con necesidades defensivas y esto se traduce en un buen número de edificaciones fortificadas.
Todo este pasado ha dejado un gran legado patrimonial gracias al cual, la villa de Ainsa ha sido declarada Conjunto Histórico – Artístico y es considerada un gran exponente del urbanismo medieval.
Su casco antiguo es una piña de casas y un laberinto de callejas, plazuelas y rincones con encanto, conserva casi la totalidad de las murallas, la Colegiata, en la Plaza Mayor, y el Castillo, con un enorme recinto, casi tan grande como el resto del pueblo, son los dos edificios más destacados. La Colegiata de Santa María es románica, su torre domina el skyline del pueblo y posee una cripta muy interesante. El castillo es una construcción extraña, originada a partir de una torre pentagonal del siglo XI, integrada en las defensas de la ciudad.
Tienen una amplia oferta de alojamiento y restauración, en cuanto al ocio, la mayoría de los turistas se dedican a actividades al aire libre en la naturaleza, y hay varias empresas de aventuras donde poder contratar salidas en 4×4, a caballo o practicar deportes como el rafting, descenso de cañones, montañismo, BBT, hidrospeed, escalada, espeleología, etc…
Su fiesta más destacada se celebra en septiembre como conmemoración de la reconquista de la villa, se llama “La morisma” y es una representación tradicional de las fiestas de moros y cristianos.
Cardona es una Villa Medieval con un importante pasado histórico desde el siglo VIII. Situada a orillas del rio Cardoner, en un valle dominado por una montaña sobre la que se sitúa una de las fortificaciones medievales más importantes de Europa, en su entorno se encuentran el Parque Natural del Cadí-Moixeró, las fuentes del río Llobregat y la Montaña de Sal, una de las explotaciones de sales potásicas más importantes de Europa hasta 1990 y una maravilla de la naturaleza, que se puede visitar con guía y recorrer parte de sus 500 metros de galerías, que descienden hasta casi los 100 metros de profundidad, viendo las formaciones caprichosas de las estructuras de sal con el paso del tiempo. También hay un museo en el que podemos ver cómo era el trabajo en las minas.
Pasear por las calles de cardona es una auténtica maravilla, su casco antiguo es Conjunto Histórico declarado Bien de Interés Cultural y cuenta con un gran número edificios monumentales, tanto religiosos como civiles, románicos y góticos. Son imprescindibles lugares como la Calle Major, la plaza del Mercat o la Iglesia de San Miguel.
Aunque sin duda lo más espectacular es el conjunto amurallado defensivo formado por el castillo medieval y la colegiata de San Vicente, en lo alto de un cerro que domina todo el territorio circundante. Una misma estructura arquitectónica dividida por igual para el uso religioso y el civil-militar, en la que destaca también la Torre de la Minyona y el Patio Ducal. La Colegiata de San Vicente cuenta con una nave central de casi 20 metros de altura en la que destaca la capilla de San Ramón Nonato, que conserva elementos románicos y góticos.
Hoy en día el castillo se puede, no sólo visitar, incluso alojarse en él, ya que es un Parador Nacional de Turismo, pero ojo con la habitación 712, que cuenta la leyenda que está encantada y que en ella se han observado fenómenos extraños, de los que ha dado constancia Iker Jiménez en su programa de misterio Cuarto Milenio.
Otra de las rutas que se puede realizar por los alrededores es la antigua Ruta de los Contrabandistas, una ruta sobre la que se cuentan un montón de leyendas y que atraviesa parajes de gran belleza por los valles de los ríos Negre, Cardener y Aigua d’Ora. Además de los paisajes encontraremos joyas de la arquitectura popular, como viejos molinos y fábricas textiles, además de pequeños pueblecitos con mucho encanto.
Frías es una villa medieval de la provincia de Burgos que se encuentra en un entorno natural de gran belleza, en la falda de la llamada “La Muela”. En sus alrededores se encuentra el amplio Valle de Tobalina y al fondo, los montes de Petralata, Obaneres y la sierra de Oña. La zona está bañada por los ríos Ebro y Molinar.
Frías conserva su estructura medieval y gran parte de sus edificios de la época que hoy en día son una amplia red monumental. Era una ciudad claramente defensiva; a ella se accede por un puente con un tramo levadizo y aún conserva su foro defensivo, excavado en la misma roca.
El casco urbano está formado por pequeñas callejas que responden a la estructura defensiva de la villa. Sus casas son un claro ejemplo de la arquitectura tradicional popular, edificadas con toba y madera y construidas una junto a otra, apoyándose entre sí.
Se accede a la ciudad por un puente de origen romano y recintruido varias veces a los largo de la historia. En origen fue levadizo, la obra tal como la conservamos hoy es de finales del siglo XIV y principios del siglo XV. Mide casi 150 metros de longitud y tiene nueve ojos formados por arcos de toba. En el medio conserva la torre defensiva con saeteras, almenas y matacanes que durante años fue donde se abonaba el peaje por cruzar el puente.
El pueblo está construido en un cerro en cuyo alto se encuentra enclavado el Castillo de Frías (Castillo de los Duques de Frías) con un dominio estratégico de toda la zona del Valle de Tobalina, y es uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla y de España.
A la fortaleza se accede por un puente, antaño levadizo que lleva hasta la puerta de ingreso de arco ojival. Puente y puerta están defendidos por almenas y troneras. El acceso nos lleva directamente al Patio de Armas que hace de distribuidor de las dependencias del castillo. La Torre del Homenaje es una estructura independiente del resto del edificio, el último reducto, con defensas propias y su aljibe adosado. Su estructura defensiva se completa con la muralla.
Otros monumentos son la Iglesia Parroquial de San Vicente, el convento de San Francisco del siglo XIV y el de Santa María de Vadillo, que fue utilizado como hospital. La Iglesia de San Nicolás y las Casas Colgadas.
Este mes es bueno para hacer una visita, ya que el día 23 de abril se celebra una de sus fiestas importantes, la Fiesta en Honor a los Comuneros.
Besalú es un pequeño pueblo de Girona, con una gran historia y mucho que ver. Situado en la comarca de la Garrotxa, una zona conocida por su actividad volcánica y de hecho, el pueblo de Besalú está muy cerca del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, en un entorno natural único.
Poblado desde antiguo y con constancia del paso de los íbero, romanos, musulmanes, etc… Besalú es un importante centro durante la Edad Media, pasado que ahora es presente en sus calles, casas y monumentos, sobre todo en su casco antiguo, que está declarado Conjunto Histórico Artístico desde el año 1966.
Sus callejuelas y la estructuración urbanística son muestra de la buena conviviencia existente entre religiones, quedan restos de su judería, y hasta muchos de sus templos cristianos muestran vestigios de su cultura.
Sus monumentos son obras tanto civiles como religiosas, desde el puente románico que cruza el río Fluviá o el edificio de la Curia Real, dedicado a la administración de justicia o la residencia Cornellá con una hermosa galería porticada románica, hasta la arquitectura religiosa representada por las iglesias de Sant Pere, Santa María, Sant Vicenç o Sant Martí. También quedan restos de la cultura sefardí en su judería, especialmente en los miqwé, los baños medievales dedicados a abluciones ritualesOtros edificios interesantes son el Hospital Sant Juliá o el Palacio se Sant Romá, aunque si queremos transportarnos a la atm´sfera medieval no tenemos más que dar un paseo por la calle Tallaferro o visitar la Plaza de la Llibertat.
En Besalú puedes realizar excursiones por los alrededores, hay otras localidades muy interesantes, y está el Parque Natural. Hasta se puede disfrutar de paseos en globo por la zona.
Si prefieres una visita de descanso y dedicarte al degustar la exquisita gastronomía de la zona hay una iniciativa del Ayuntamiento junto con cinco restaurantes para revalorizar los productos de la zona. Gracias a ella el visitante puede degustar recetas originales elaboradas especialmente para cada una de las muestras que se ofrecen a lo largo del año.
Entre sus fiestas destaca la Feria Medieval, que se celera a principios de septiembre.
La ciudad de Baeza pertenece a la provincia de Jaén, está situada en las proximidades de uno de los humedales más destacados de Andalucía y su antiguo pasado árabe la colocan cono uno de los puntos clave de la ruta andaluza de Al Andalus.
Perteneciente a la comarca de La Loma, y bañada por los ríos Guadalquivir y Guadalimar, sus fértiles vegas dan lugar a un paisaje de olivos, que son la base económica de la zona, caracterizada por la elaboración de un aceite de oliva que se encuentra entre los más valorados del mundo.
Su antigua historia, íbera, romana y especialmente trascendental en la época árabe, la convirtió en un enclave importante por su situación estratégica y cambió varias veces de manos hasta ser considerada definitivamente cristiana.
Herencia del paso de las diferentes culturas es su rico patrimonio, que le ha valido la declaración de Conjunto Monumental y es candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sus monumentos son ricos, abundantes y con fusiones culturales y de distintas épocas; destaca la Catedral de Santa María, templo con distintas reformas entre los siglos XIII y XVI, que conserva capillas mudéjares aunque en él predomine el estilo gótico. En la ciudad pueden verse desde monumentos románicos, como la Fuente de los Leones y la Iglesia de Santa Cruz; renacentistas, como las antiguas Universidad, Carnicería, ambas del siglo XVI, rehabilitada y convertido actualmente en, o el mismo Ayuntamiento que es un claro ejemplo del Plateresco Andaluz.
Pero hay muchos más monumentos arquitectónicos dignos de ver y visitar, desde arquitectura civil a religiosa. Como ejemplo de estructura militar queda presencia de la muralla con varias puertas de distintas influencias y algunos torreones, entre los que destaca la Torre de los Aliatares, que en tiempos sirvió de defensa a una puerta ahora inexistente.
En cuanto a sus festividades más tradicionales, ahora mismo se encuentran en plena celebración de la Semana Santa, que está considerada como fiesta de Interés Turístico Nacional y la Romería de la Yedra, de tradición árabe.
Gastronómicamente, su producto estrella es el aceite, aunque tiene riquísimos dulces típicos elaborados por las monjas. Sus recetas más tradicionales son el cocido mareado, el bacalao al estilo Baeza y las alcachofas con panecillos.
La Alberca es uno de esos pueblos preciosos por los que parece que no ha pasado el tiempo, mantienen intactas sus tradiciones y se está quedando despoblado.
Está al sur de la provincia de Salamanca, en el norte de Sierra de Francia y a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, entre vegetación salvaje con bellos y frondosos bosques y zonas minerales en las que abunda la pizarra y la cuarcita.
Habitada desde tiempos prehistóricos, en los alrededores de la Alberca (también llamada Valdelaguna) están las cuevas de Cabras Pintas y hay muchos indicios que nos indican su origen francés.
Sus calles y sus casas son una muestra de conservación de estructuras antiquísimas, restos de intrincados laberintos propios de una medina o una judería. Las casas, de piedra y pizarra, siguen los patrones de la arquitectura popular, con vigas vistas de madera, un máximo de 3 pisos de altura y muchas de ellas con balcones. Tradicionalmente, en la planta baja se situaban las estancias para los animales, en la primera la cocina y el estar y en la segunda los dormitorios. Los desvanes superiores se utilizaban como secaderos de carnes, quesos y embutidos.
Una visita a la Alberca nos hará retroceder a un pasado lleno de costumbres y tradiciones hoy casi olvidadas. Sus calles -estrechas y empedradas-, plazas, rincones son un laberinto en el que perderse y descubrir rincones ocultos entre antiguas casas de piedra y balcones con plantas y flores y a pesar de su escasa población, el turismo forma una parte cada vez más importante de su economía.
En la Alberca se consevan muchas tradiciones ya desaparecidas: la moza de ánimas, el cerdo de San Antón, que es alimentado por la casa en cuya puerta pasa la noche para luego ser rifado entre los vecinos, el Diagosto y la Loa, dos fiestas casi olvidadas. La fiesta grande es la Virgen de Agosto, el 15 de Agosto, la Asunción de María, que se celebra por las calles del pueblo y todo el mundo participa desempeñando su papel como ángel o demonio, ataviados con trajes típicos y coloristas con adornos de oro y plata.
Alquézar es una pequeña y antigua villa medieval, situada a orillas del río Vero, sobre el cañón de su último tramo. Casi en el centro de Huesca, en la comarca del Somontano de Barbastro, se asienta a 660 m de altitud sobre una sierra paralela al Pirineo aragonés, de tal belleza que ha sido catalogada como Parque Natural de la Sierra y Cañones del Guara. En Alquézar se pueden combinar como en ningún otro sitio la historia y la cultura y el deporte y la naturaleza, y hay mucho de ambas.
En lo que a patrimonio se refiere, es rico y extenso. Guarda su legado medieval casi intacto, lo que le ha valido la su casco urbano la declaración de Conjunto Histórico Artístico. Dentro de la ciudad, el monumento más destacable es la Colegiata de Santa María la Mayor, que es Monumento Nacional y que formaba parte del conjunto del castllo. Está situada en la cima de una colina, dominando el pueblo y de la construcción original se conserva la Torre del Vigía, algunos tramos de la muralla, el torreón más elevado y algún elemento de la iglesia románica integrado en el claustro del siglo XIV en el cual destacaremos sus bellos capiteles románicos. La Colegiata es del siglo XVI.
La antigua fortaleza islámica, fundada en el siglo IX y transformada por el rey Sancho Ramírez, quien estableció junto a ella una abadía de la regla de San Agustín Hoy alberga el Museo de Alquéizar.
En un paseo por casco urbano podremos ver la antigua Plaza Mayor, porticada y de las mejor conservadas de la provincia, la Ermita de Nuestra Señora de las Nieves y la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel construida sobre un templo anterior en el año 1681 finalizando las obras en 1708.
El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara ofrece una amplio abanico de posibilidades para los amantes de la naturaleza. Es punto de partida hacia los descensos de ríos y barrancos más míticos de la Sierra de Guara, encabezados por el Río Vero, Barranco de los Oscuros del Balced, Barranco del Mascún, Formiga, Peonera…Es, por tanto, punto de encuentro para los que practican deportes de aventura como el barranquismo, rafting, escalada, espeleología, vías ferratas… y actividades al aire libre, que pueden hacer excursiones a caballo y rutas de senderismo de distinta dificultad.
Y para los que gusten de la buena mesa y el buen vino, recordarles que Alquéizar es una de las ciudades de la Ruta del Vino de Somontano, así que además de los hermosos paisajes de viñedos, se pueden catar los exquisitos caldos delante de un buen plato de cordero o unas chiretas, un plato original de Alquézar y de los pueblos del Somontano.
Belmonte se encuentra en la llamada “Ruta del Quijote”, de Castilla- La Mancha, en la provincia de Cuenca. Es conocida por ser la cuna del poeta castellano renacentista, humanista y religioso Fray Luis de León y por poseer uno de los conjuntos monumentales medievales más impresionantes de España.
Se encuentra entre Cuenca y Albacete y tiene influencia de ambas. Su paisaje típicamente castellano, tachonado de molinos de viento, los mismos que Quijote confundiera con molinos es muy singular y nos habla de pasados remotos, lo mismo que el pueblo de Belmonte, en el que parece haberse detenido el tiempo.
Todo Belmonte prácticamente es un conjunto monumental y ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico, siendo uno de los más importantes de España. Conserva prácticamente intacto su casco histórico, con abundancia de importantes civiles, religiosos y sobre todo militares, ya que incluye un impresionante recinto defensivo compuesto por murallas, puertas y el imponente Castillo de Belmonte, en perfecto estado de conservación y desde el 2010 está abierto al público ofreciendo al visitante un recorrido cultural a lo largo de su historia.
El casco urbano de Belmonte es de gran belleza y singularidad, está rodeado por las murallas del siglo XV, de las que se conservan tres de las cinco puertas de acceso originales, la de San Juan, la de Chinchilla y la Puerta Nueva. El interior está dominado por la Colegiata de San Bartolomé, en la parte superior, gótica, voluminosa como queriendo rivalizar con el castillo, y en cuya construcción participaron algunos de los mejores artesanos de la época, en el interior se conserva la sillería del coro que perteneció a la catedral de Cuenca y la pila bautismal de Fray Luis de León.